Mobbing es una palabra del inglés que significa ‘acoso laboral’. Es una práctica que consiste en el trato vejatorio, descalificador o intimidatorio por parte de una persona o un grupo de personas hacia otra persona en ambientes de trabajo, y que se produce de forma sistemática y recurrente durante un periodo de tiempo prolongado.
El mobbing, o ‘acoso psicológico‘, es una forma de violencia psicológica en la cual la víctima es sometida a todo tipo de maltratos, desde los más sutiles, como rumores o burlas, hasta los más evidentes, como la ofensa verbal, la descalificación pública, la humillación, e incluso la violencia física.
La finalidad del mobbing, o también conocido como ‘acoso moral‘, es producir sentimientos inseguridad, miedo y desmotivación en el trabajador, para afectar su desempeño y lograr que abandone el puesto de trabajo. La consecuencia es la destrucción moral y psíquica de la víctima, por ello, si el mobbing no es atajado a tiempo puede llegar a producir trastornos psicológicos. En situaciones más graves puede conducir, incluso, a la muerte por suicidio.
Las víctimas de mobbing, por lo general, son personas con características personales notables (inteligencia, buena apariencia, éxito social, buena reputación, etc.) y cualidades sobresalientes (excelencia profesional, alto sentido ético, etc.), que pueden resultar amenazadoras para el hostigador, que reacciona de esta manera para intentar desviar la atención de su propia mediocridad. No obstante, también pueden ser objeto de mobbing personas muy jóvenes o ingenuas, o con credos o tendencias (políticas, sexuales) diferentes, o con ciertas condiciones específicas (inmigrantes, discapacitados, enfermos, etc.).
El mobbing es un problema que actualmente afecta la eficiencia, el bienestar y la salud psicológica de una parte importante de la población en edad laboral activa. De hecho, en algunos países, como España, el acoso laboral se encuentra penado.